D’Annibale: “ser un puente y un hombre de diálogo”

 

En la parroquia Nuestra Señora del Carmen, el obispo de la diócesis celebró su séptimo año como pastor de la Patagonia sur. Se manifestó a favor de la vida, el sostenimiento de la iglesia para ayudar a la sociedad y se reconoció en la necesidad de ser “puente” para contribuir a sostener el diálogo en los conflictos.

Miguel Angel D’Annibale celebró ayer, con una misa oficiada en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, su séptimo aniversario de asunción como obispo de la Diócesis de Río Gallegos y Tierra del Fuego.

El prelado -que asumió en medio de una crisis sociopolítica en la provincia- sucedió en el cargo a monseñor Juan Carlos Romanín.

La ceremonia de ayer tuvo un condimento agregado, ya que durante la misma el obispo ordenó como nuevo acólito a José Fleitas. Acompañado por otros sacerdotes locales, el obispo tomó la lectura del Evangelio de San Juan en su versículo 15, del 1 al 8. “Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran que lo obtendrán”.

Poco después del oficio religioso y momentos antes de un ágape en su honor, recibió a La Opinión Austral y sus primeras palabras fueron en agradecimiento a la gente y a la comunidad de Río Gallegos. “Es un regalo de Dios, la vida es un regalo de Dios y los designios que se van colocando en el camino así son: Uno decide ser sacerdote, pero el papa decidió que yo fuese obispo. De esto ya hace siete años”, recordó.

Al ser consultado por un breve balance de este poco más de un lustro, admitió que “fueron años eclesialmente importantes, en particular por la tarea de acompañar a los jóvenes, caminar junto a las parroquias, inaugurar nuevas, atendiendo a las comunidades. Uno en el balance -confió- dice estar acompañado, algunas cosas las pudimos lograr, otras buscamos que se solucionen. Han sido siete años difíciles para compartir con la comunidad y seguimos sosteniendo que el camino de la iglesia es estar al lado de cada uno y buscar siempre el diálogo en la paz”.

Dos temas fueron pedidos por el prelado para responder: El proyecto de despenalización del aborto y las recientes críticas en función al sostenimiento financiero de la Iglesia Católica por parte del Estado.

“Insisto que con respecto a la vida, debemos cuidarla siempre; el lema de ‘Hay que cuidar dos vidas’ es fuerte (se refiere a la campaña a favor de la vida que lanzaron por las redes y medios de comunicación referentes sociales, NdR). Es un lema muy fuerte, reitero, hay que cuidar toda vida diría, especialmente a la madre que sufre y lo hace como madre vulnerable”.

“La vida es un don, un regalo que nos han dado. Nosotros no nos dimos, nuestros padres nos engendraron. Nuestros padres optaron para que tengamos vida”, añadió. “Por eso, que la vida nadie la quite. Hay que cuidarla y apoyarla, pero no sólo lo pedimos nosotros como cristianos, sino también como seres humanos”, agregó.

Con respecto al tema de la financiación de la iglesia por parte del Estado, el obispo consideró que es un tema “a pensar. El Estado, por ejemplo, colabora a que las realidades de cada sociedad que hacen el bien común tengan su apoyo. El Estado apoya el transporte, la salud, la cultura, me parece bien que la religión, que aporta también su ayuda a la sociedad, tenga su aporte. El hombre religioso es un hombre que busca la paz, construir la paz. Que entonces el Estado, que acompaña a otras cosas, acompañe también este tema que es humano; sí es necesario que se reasigne lo aportado a una persona, un obispo por ejemplo, que se cambie por ejemplo a la figura de la iglesia como tal, pero para seguir afrontando y atendiendo realidades”, sostuvo.

“Pero así como hay que desarrollar tareas, ayudar en tareas, ¿por qué no lo puede hacer la religión, llámese católica o evangélica? No hay que dejar de considerar este aporte: hay que resignificarlo”, expresó, “que la iglesia lo reciba para seguir ayudando. Yo avalo eso. No que sea algo personal al obispo (el sostenimiento), sino que sea instituido a la iglesia”, ejemplificó.