A 40 años de la histórica movilización con que Marruecos expulsó al colonialismo español del Sáhara Occidental

 

Fue una lucha por la descolonización, una impresionante movida para que la potencia ocupadora abandonara su territorio. Y fue tan pacífica como eficiente: se la conoció como la marcha verde y quedó en la historia como la movilización popular con la que hace 40 años marruecos expulsó a España del Sáhara occidental.


Corría mediados de los años 70 y desde principios del siglo XX Marruecos era el único país de la región que sufría una dominación colonial múltiple.

“La parte norte estuvo bajo protectorado español; el centro por el francés atravesado por dos provincias bajo dominio español (Tarfaya y Sidi Ifni); la ciudad de Tánger tenía una administración internacional de 12 potencias; y por fin las provincias del sur estaban colonizadas por España”, explica el embajador marroquí en Buenos Aires y experto en el tema, Fouad Yazourh.

¿Qué pasó aquel 6 de noviembre de 1975? Que Marruecos logró recuperar las provincias del Sáhara Occidental que constituyen una parte emblemática de su territorio, origen de varias dinastías que gobernaron en siglos pasados y nexo natural con las naciones del África del oeste.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la idea de la independencia de la población del Magreb (Libia, Túnez, Marruecos, Argelia y Mauritania) se le hizo prácticamente inmanejable a Francia y con el sultán Mohamed en el exilio, las protestas marroquíes se transformaron en insurrección armada.

“Acorralado por la violencia y con el sultán, que había tomado el título de rey con el nombre de Mohamed V abandonando París hacia a Rabat el 16 de noviembre de 1955, Francia aceptó iniciar las negociaciones que llegaron a buen puerto el 2 de marzo de 1956, con una declaración franco-marroquí que proclamó la independencia de Marruecos”, explica Adalberto Agozino, licenciado y doctor en Ciencia Política y miembro del Instituto de Estudios de África en la Universidad Argentina John F. Kennedy.

La descolonización francesa se realizó en forma total en un solo momento, reintegrándose la totalidad del territorio del protectorado en 1956 a la soberanía de Marruecos.

“Pero con España el proceso no sería tan rápido ni sencillo: reintegró Tánger en abril de 1956 y la zona de Tarfaya en 1958, pero continuó ocupando los territorios marroquíes de Sidi Ifni hasta 1969, el Sáhara Occidental hasta 1975 y actualmente retiene ilegalmente las plazas de Ceuta y Melilla”, agrega Agozino, quien también es titular de la Cátedra Libre del Reino de Marruecos.

La zona sur del Sáhara Occidental continuaba así bajo protectorado de una España que avizoraba cambios profundos con la agonía del dictador Francisco Franco, pero pretendía impulsar allí la creación de un Estado Satélite que preservara la presencia española en la región.

¿De qué se tomaba la vieja España? De la Resolución 1514 de la ONU, del 14 de diciembre de 1960, en la que le recomendaba organizar una votación para conocer el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Hasta entonces, vale aclararlo, el nacionalismo saharaui era inexistente y recién el 10 de mayo de 1973, apoyado económica y estratégicamente por Argelia, se creó el “Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río del Oro”, más conocido como el “Frente Polisario”.

Como quedó dicho, el gobierno español anunció la celebración de un referéndum de autodeterminación del Sáhara para los primeros seis meses de 1975, con la intención de crear un Estado títere que quedaría bajo la órbita de Madrid para preservar sus intereses económicos en ese territorio.

Pero Marruecos desbarató la maniobra recurriendo al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya para que determinara si el territorio sahariano era res nullius (tierra de nadie) en el momento de la llegada de los españoles, en cuyo caso aceptaría el referéndum.

Y el Alto Tribunal, en un histórico fallo del 16 de octubre de 1975, consideró que el Sáhara Occidental, en el momento de la llegada de España fijado en 1884, se hallaba habitado por poblaciones que, aunque nómades, estaban social y políticamente organizadas en tribus y colocadas bajo las autoridades de jefes competentes para representarlas, que rendían tributo y acatamiento al sultán de Marruecos.

Sin pérdida de tiempo, el rey Hassan II se dirigió al pueblo anunciando que recuperarían su territorio “de manera pacífica mediante una marcha civil en la que participarían 350.000 voluntarios, quienes solamente irían armados con el Corán”. Se ponía en movimiento la histórica “Marcha Verde”.

La noche del 5 de noviembre de 1975, el Rey, desde un estudio de radio improvisado en Agadír (602 kilómetros al sur de Rabat), tranquilizó a la población saharaui mientras arrancaban los 350.000 voluntarios que se concentraban en el puesto fronterizo de Tarfaya.

“Mañana tú cruzarás la frontera. Mañana emprenderás tu marcha. Mañana disfrutarás de una tierra que es tuya. Palparás las arenas que son tuyas ( … ). Si te encuentras un español, civil o militar, intercambia con él un saludo e invítalo bajo tu tienda a compartir tu comida” aseguraba el monarca Hassan II.

¿Por qué se llamó Marcha Verde? Porque ese color es el símbolo del Islam, el de la paz y en ese aspecto el Corán representa lo mismo. El rey había pedido a los cientos de miles de voluntarios que no llevaran armas, sólo el libro sagrado como símbolo inequívoco de lo pacífico del reclamo independentista.

La Marcha Verde se inició en Agadir hacia el Sur para, a través de Tiznit, Gulimin y Tarfaya, hasta llegar al paralelo 27º 40′, que marcaba la supuesta frontera entre Marruecos y el llamado “Sáhara español”.

El 6 de noviembre se concentraron en Tarfaya nada menos que 350.000 ciudadanos marroquíes y 20.000 soldados que apoyaban los reclamos de su rey.

Así, sin resistencia o protesta de España, las Fuerzas Reales de Marruecos recuperaron el Sáhara Occidental y se dirigieron hacia Hausa, Echdeiría y Farsía.

Frente a tamaña demostración de apoyo popular, dos días después España ofreció las garantías sobre la entrega total del Sáhara y el 9 de noviembre Hassan II anunció que se habían alcanzado los objetivos y que los voluntarios debían regresar.

Marruecos, en paz, sin un solo disparo, había expulsado a los colonizadores y recuperado su territorio, entrega que se formalizó en Madrid entre el 12 y 14 de noviembre de 1975 y se concretó el 28 de febrero de 1976.