Río Gallegos

El gobernador Vidal evita hablar de reactivación de las represas sobre el río Santa Cruz

El mandatario provincial modificó su discurso sobre el proyecto hidroeléctrico y se acerca a la realidad actual de las obras, aunque sin explicitar los números de empleo y el impacto en la economía santacruceña.

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El gobernador Claudio Vidal ya no menciona la “reactivación de las represas” sobre el río Santa Cruz en sus declaraciones públicas. El cambio de discurso se produjo en las últimas semanas y marca un giro respecto de las promesas que había mantenido durante los primeros meses de su gestión.

Hasta hace poco más de un mes, el mandatario hablaba de la necesidad de retomar las obras de las centrales hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic como una prioridad provincial. En distintos actos y entrevistas, Vidal había asegurado que las represas generarían miles de puestos de trabajo directos e indirectos en Santa Cruz y que su paralización representaba una pérdida económica difícil de reparar. Sin embargo, desde mediados de agosto el término “reactivación” desapareció de sus alocuciones.

Según trascendió en círculos cercanos a la Gobernación, la modificación responde a un diagnóstico más realista de la situación financiera y contractual del proyecto. Las represas, cuya construcción está frenada desde 2021, dependen de una decisión conjunta entre la Nación y las empresas que integran el consorcio a cargo. En Santa Cruz, el impacto se mide en empleos perdidos: cuando las obras estaban activas, llegaban a emplear a más de 4.000 trabajadores bajo el convenio colectivo de la construcción con aportes provinciales. Desde la Cámara Argentina de la Construcción filial Santa Cruz coincidieron en que el cambio de narrativa del gobernador es un reconocimiento implícito de que el escenario no es el que se planteaba en 2024. “Vidal sabe que sin financiamiento externo y sin una definición clara de Nación, hablar de reactivación genera expectativas que después no se pueden cumplir”, sostuvieron.

El proyecto de las represas sobre el río Santa Cruz tiene un costo estimado que supera los 5.000 millones de dólares. Cuando estaba en marcha, representaba el 1,8 % del PBI provincial según datos del Ministerio de Economía de Santa Cruz de ese momento. Su paralización implicó la pérdida de más de 2.500 empleos directos solo en la zona de El Calafate y 28 de Noviembre, según los registros del gremio UOCRA.

En la Legislatura provincial, legisladores de distintos bloques pidieron que el gobernador brinde un informe detallado sobre el estado real de las negociaciones. “No alcanza con dejar de decir ‘reactivación’; tiene que explicar cuántos santacruceños siguen esperando una respuesta concreta sobre su fuente de trabajo”, señalaron desde la oposición.

Desde el Ejecutivo provincial respondieron que se continúa trabajando en distintas alternativas, aunque evitaron dar precisiones sobre plazos o montos. “El gobernador está siendo responsable con la palabra. No va a prometer algo que no puede garantizar”, indicaron voceros oficiales.

El tema también genera preocupación en los municipios del interior. En El Calafate, donde el impacto turístico y de servicios está directamente ligado a la obra, el intendente Javier Belloni había basado parte de su discurso de campaña en la reactivación de las represas. Ahora, el silencio oficial genera incertidumbre sobre las partidas presupuestarias que dependen de regalías hidroeléctricas futuras.

Especialistas consultados coinciden en que el cambio de discurso de Vidal responde a la necesidad de ajustar las expectativas a la realidad fiscal. Sin embargo, advierten que la falta de claridad puede generar mayor desconfianza entre los trabajadores de la construcción y los empresarios locales que aún mantienen esperanza en el proyecto.

Por ahora, el gobernador optó por hablar de “energía limpia” y “potencial hídrico” en términos generales, sin mencionar fechas, montos ni cantidad de empleos. En Santa Cruz, donde toda noticia económica se traduce en puestos de trabajo, esa omisión es leída como un reconocimiento velado de que las represas, por el momento, no forman parte de la agenda inmediata de gestión.

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