Sociedad

El plan de hidrógeno verde de Chubut y su impacto en la matriz energética de Santa Cruz

Chubut presentó su estrategia para producir 632.000 toneladas anuales de hidrógeno verde hacia 2035 con 13.000 MW eólicos. En Santa Cruz, donde el empleo energético define la agenda provincial, el anuncio abre interrogantes sobre posibles sinergias en la cuenca y el futuro de las represas del río Santa Cruz.

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El gobierno de Chubut presentó esta semana su hoja de ruta para el desarrollo del hidrógeno verde, un plan que prevé instalar 13.000 megavatios de potencia eólica y alcanzar una producción anual de 632.000 toneladas del combustible limpio para el año 2035.

El anuncio, que se enmarca en la transición energética global, tiene repercusiones directas en Santa Cruz. La provincia vecina comparte con nosotros la misma estepa ventosa y una matriz económica fuertemente atada a la generación de energía y al empleo que esta genera. Cualquier cambio en la frontera norte modifica las expectativas de los gremios petroleros, de los trabajadores de la construcción y de las comunidades que viven de la actividad energética.

Según los datos presentados, el plan chubutense se basa en el aprovechamiento del recurso eólico de la meseta, uno de los mejores del mundo. Los 13.000 MW previstos equivalen a más de diez veces la potencia actual instalada en toda la Patagonia en fuentes renovables. La producción de 632.000 toneladas anuales de hidrógeno verde demandaría una inversión estimada en varios miles de millones de dólares y la generación de empleo en etapas de construcción, operación y mantenimiento.

En Santa Cruz, donde la discusión sobre la energía pasa siempre por cuántos puestos de trabajo se crean o se pierden, el documento chubutense genera dos lecturas inmediatas. Por un lado, podría abrir la puerta a proyectos binacionales o de integración regional que involucren las represas del río Santa Cruz, actualmente en ejecución. Por otro, plantea el riesgo de que la inversión se concentre en Chubut y deje a Santa Cruz como mero observador de la transición.

El convenio colectivo que rige a los trabajadores de la construcción pesada en la provincia (el de la UOCRA) y los acuerdos de los petroleros de la cuenca del Golfo San Jorge contemplan cláusulas de preferencia local en contrataciones. Si el hidrógeno verde se expande hacia el sur, esos mismos marcos podrían aplicarse a la instalación de parques eólicos en las zonas de Las Heras, Pico Truncado o Puerto Deseado. El plan chubutense también menciona la necesidad de desarrollar infraestructura portuaria para exportar el hidrógeno o sus derivados. En ese punto, Puerto Deseado aparece como una alternativa natural por su calado y su conexión terrestre con la meseta. Hoy ese puerto vive principalmente de la pesca y de eventuales operaciones petroleras. Una terminal dedicada al hidrógeno verde podría significar cientos de empleos directos e indirectos.

Desde el punto de vista técnico, producir hidrógeno verde requiere electrolizadores de gran escala y cantidades importantes de agua dulce. Santa Cruz cuenta con el recurso hídrico del río Santa Cruz, pero su uso ya está comprometido con las represas. Cualquier ampliación de la demanda debería pasar por estudios de impacto ambiental que involucren a ambas provincias.

El anuncio se produce en un momento en que Santa Cruz discute su propio plan energético. El desarrollo de la cuenca del Golfo San Jorge sigue siendo la principal fuente de regalías y empleo, pero los yacimientos maduros exigen cada vez mayor inversión para mantener los niveles de producción de barriles. El hidrógeno verde aparece como una alternativa de largo plazo que podría diversificar la matriz sin reemplazar de inmediato la actividad hidrocarburífera.

Para los trabajadores de Río Turbio y la cuenca carbonífera, el plan vecino también es relevante. El carbón podría tener un rol de transición si se combina con captura de carbono, pero el hidrógeno verde compite directamente en el mercado de combustibles limpios que buscan los países europeos y asiáticos.

El gobierno provincial aún no hizo una declaración oficial sobre el documento chubutense. Sin embargo, en los pasillos de la Legislatura y de los ministerios de Energía y de Trabajo se admite que cualquier estrategia patagónica de hidrógeno verde que no incluya a Santa Cruz dejaría a la provincia en desventaja competitiva.

Los próximos meses serán clave para definir si el plan se queda en intenciones o si genera proyectos concretos que crucen la frontera interprovincial. Para miles de familias santacruceñas cuyo sustento depende de la energía, el tamaño de esa oportunidad se mide en megavatios, toneladas y, sobre todo, en empleos.

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