Sociedad

Herbáceas perennes: aliadas para jardines vivos y de bajo mantenimiento en Santa Cruz

Las plantas herbáceas perennes como lavandas, salvias y hemerocallis regresan cada primavera en la provincia, reduciendo costos y trabajo mientras favorecen la biodiversidad y el ahorro de agua.

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Lavanda y romero para atraer polinizadores
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Las herbáceas perennes se consolidaron en los últimos años como una de las opciones preferidas para los jardines y patios de Santa Cruz. Según la técnica en floricultura Jimena Asquini, estas especies ofrecen una solución práctica para quienes buscan espacios verdes naturales, coloridos y fáciles de mantener en el clima riguroso de la provincia.

Durante mucho tiempo los arbustos y plantas de temporada dominaron los canteros pampeanos. Sin embargo, las perennes ganaron terreno porque regresan año tras año desde sus raíces, incluso después de los duros inviernos santacruceños. Esto evita la necesidad de replantar cada temporada, lo que se traduce en menor gasto económico y menos horas de trabajo.

Entre las variedades más elegidas por paisajistas y aficionados locales se encuentran lavandas, salvias, gauras, achileas, dietes, hemerocallis, erigeron, agapantos y gramíneas ornamentales. “El gran valor de las perennes es que el jardín cambia constantemente. Nunca se ve igual durante el año”, explicó Asquini.

Una de sus principales ventajas es la adaptación al clima de Santa Cruz. Muchas toleran sequías, altas temperaturas estivales y fuertes heladas, lo que las convierte en herramientas clave para jardines sustentables con menor consumo de agua. En un contexto de cambio climático, esto cobra especial relevancia para los vecinos de Río Gallegos, Caleta Olivia o El Calafate que buscan reducir el riego.

Además, al cubrir rápidamente el suelo, ayudan a controlar malezas y conservan la humedad, creando un ecosistema más equilibrado en patios y fondos de casa. Esto reduce el uso de herbicidas y facilita el mantenimiento en zonas donde el viento y la aridez complican el cuidado de las plantas.

Otro aspecto destacado es su rol en la biodiversidad. Las flores de estas especies atraen mariposas, abejas y otros polinizadores esenciales para el medioambiente local. De esta manera, un jardín con herbáceas perennes no solo embellece el espacio sino que se transforma en un refugio activo para la fauna nativa.

Los diseños actuales dejan atrás la prolijidad estática para priorizar el movimiento, los cambios de color y las floraciones escalonadas. Paisajistas coinciden en que estas plantas llegaron para quedarse, ofreciendo escenarios vivos durante gran parte del año sin necesidad de intervenciones constantes.

En Santa Cruz, donde el club y la comunidad son centrales, un jardín perenne también puede pensarse como un espacio social: menos trabajo permite más tiempo para compartir con familia y vecinos, mientras se contribuye a un entorno más ecológico.

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