Malvinas como noticia total: cómo eclipsa el resto de la agenda santacruceña
El despliegue de una bandera en un partido de la selección y las declaraciones de Milei volvieron a imponer el tema Malvinas como eje unánime. En Santa Cruz, donde la causa tiene arraigo histórico y económico, esto opaca debates urgentes sobre empleo petrolero, YCRT y paritarias.
El 31 de agosto pasado, consultado en el Salón Oval sobre la posición histórica de Estados Unidos en la disputa por las Malvinas, Donald Trump respondió que “revisa todas las posiciones” y que ese tema es apenas una de muchas. La frase, según el análisis de Miguel Wiñazki en Clarín, no surgió de una convicción sudamericana sino del pulso entre Trump y el Reino Unido por el gasto de defensa en la OTAN y de su vínculo áspero con el premier laborista británico.
Esa declaración, sumada al gesto de los jugadores argentinos que tras el triunfo ante Inglaterra en las semifinales del Mundial desplegaron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, terminó alimentando una “noticia total”: un tema que monopoliza la agenda, acalla el resto de los debates y genera una hipnosis colectiva.
En Santa Cruz, donde la causa Malvinas no es abstracta sino que se traduce en bases militares, empleo, soberanía sobre el Atlántico Sur y recursos, el fenómeno se siente con fuerza. La provincia alberga el Comando Conjunto Austral en Río Gallegos y Ushuaia, y el anuncio de Javier Milei sobre sanciones a empresas que busquen petróleo sin autorización argentina y la construcción de una base en Ushuaia impacta directamente en la economía local.
Según el propio gobierno nacional, las medidas buscan reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur. Sin embargo, en la cuenca del Golfo San Jorge y en la cordillera, miles de familias santacruceñas siguen pendientes de otras noticias que hoy quedan en segundo plano: el nivel de actividad petrolera, el futuro de YCRT y las paritarias que definen el poder adquisitivo de estatales y petroleros. En Río Turbio, YCRT emplea a más de 1.100 trabajadores directos bajo el convenio de la Unión Obrera Carbonífera. El carbón de la cuenca sigue siendo clave para la generación energética regional, pero el presupuesto provincial 2026 destinado a la mina se mantiene congelado en términos reales, según trascendidos de la Legislatura. Nadie habla de eso cuando todos hablan de Malvinas.
La historia de las islas, como recuerda Wiñazki, es un catálogo de banderas sucesivas: franceses en 1764, británicos en 1765, españoles en 1767, la posesión en nombre de las Provincias Unidas en 1820, la expulsión británica en 1833 y la guerra de 1982. Ninguna de esas fechas es inocente y todas se leen según de qué lado del mar se las mire.
En Santa Cruz la causa excede ampliamente a cualquier gobierno. El 2 de abril de 1982, cuando tropas argentinas desembarcaron, la provincia vivió jornadas de emoción y luego de dolor. El “Malvinas son Argentinas” se convirtió en una identidad provincial que trasciende partidos. Pero también es cierto que, como señala el columnista, la vida continúa afuera de la noticia total: los avatares económicos, la situación de las fuerzas armadas, el narcotráfico que cruza la frontera con Chile y la precariedad de muchos hogares. En Río Gallegos y Caleta Olivia, donde la mitad de los empleos directos e indirectos dependen de la actividad hidrocarburífera, cada vez que la agenda nacional se concentra en un solo tema, los gremios petroleros (SUPE y Petroleros Jerárquicos) advierten que las discusiones por regalías –que representan alrededor del 12 % de los recursos coparticipables provinciales– quedan postergadas.
La bandera estilizada con tipografía negra sobre fondo blanco que se vio en el estadio de Atlanta recorrió en pocos días el camino del Fuerte Apache al despacho presidencial. El efecto fue el buscado: todos hablando de lo mismo. Pero en la provincia que más siente en su bolsillo la soberanía sobre el mar, la “noticia total” también tiene un costo: el de opacar debates que, a fin de mes, definen si hay trabajo, si se cobra el aguinaldo completo o si se mantiene el subsidio al gas para las zonas frías.
La causa Malvinas es legítima y profunda. En Santa Cruz nadie la discute. Lo que se discute es si, mientras todos miran el mismo punto del mapa, se dejan de mirar los problemas que cada vecino tiene a tres cuadras de su casa.