Energía y Trabajo

Mónica Ocampo esperó 21 años y ahora tiene su casa propia en Santa Cruz

La vecina de Río Gallegos recibió su vivienda tras más de dos décadas de espera. La entrega forma parte del plan de la gestión de Claudio Vidal para terminar obras y generar soluciones habitacionales concretas.

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Vidal entregó seis viviendas en Río Gallegos a familias que esperaron más de 20 años
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Río Gallegos. Luego de 21 años de espera, Mónica Ocampo y su familia recibieron las llaves de su vivienda propia. El acto se enmarca en la política de finalización de obras públicas que impulsa el gobernador Claudio Vidal, quien viene insistiendo en que cada casa entregada representa un cambio concreto en la vida de las familias santacruceñas.

Ocampo, que integraba un grupo de adjudicatarios del barrio donde se construyeron estas unidades, había iniciado los trámites en 2005. Según los registros provinciales, el proyecto sufrió sucesivas demoras por falta de financiamiento y problemas administrativos que se extendieron durante tres gestiones de gobierno distintas. La casa que ahora ocupa tiene 70 metros cuadrados cubiertos, dos dormitorios, cocina-comedor, baño y un patio posterior.

La entrega se realizó esta semana en un acto que reunió a varias familias beneficiarias. Vidal destacó que “entregar una casa es cambiar una vida” y reafirmó el compromiso de su gestión con terminar las obras que estaban paralizadas. En los últimos meses, el gobierno provincial avanzó en la reactivación de varios complejos habitacionales que habían quedado inconclusos, con el doble objetivo de dar respuesta a la demanda y mantener mano de obra local ocupada.

En Santa Cruz, el acceso a la vivienda propia incide directamente sobre el empleo y el consumo. Cada obra reactivada genera puestos para albañiles, electricistas, plomeros y pintores que dependen de la construcción. Según datos del Ministerio de Obras Públicas, por cada 10 viviendas terminadas se sostienen en promedio entre 25 y 30 puestos de trabajo directos durante la fase final. Además, las familias que dejan de pagar alquileres informales liberan parte de sus ingresos para otros consumos locales.

El caso de Mónica Ocampo no es aislado. En los últimos dos años, más de 180 familias de la capital provincial accedieron a sus hogares tras esperas que en algunos casos superaban los 15 años. La mayoría de los beneficiarios se rige por convenios del sector público o de empresas petroleras y estatales, donde el acceso a crédito o subsidios habitacionales forma parte de las paritarias o de programas complementarios.

Desde la Cámara Argentina de la Construcción delegación Santa Cruz señalaron que la continuidad de las obras es clave para evitar la pérdida de empleo calificado. “Cuando una obra se frena, los trabajadores se van a otras provincias o cambian de rubro”, indicaron. Por su parte, referentes de los gremios de la construcción sostuvieron que la reactivación permite recomponer salarios que habían quedado rezagados por la inflación.

La vivienda entregada a Ocampo forma parte de un complejo de 42 unidades terminadas en el último trimestre. El presupuesto total de ese conjunto superó los 850 millones de pesos, financiados con fondos provinciales y nacionales. Cada casa cuenta con las instalaciones de gas natural, agua potable y electricidad, servicios que en muchos casos las familias esperaban desde hace años.

El gobernador Vidal reiteró que el objetivo es pasar de la mera inauguración de obras a la entrega efectiva de llaves. En ese sentido, anunció que antes de fin de año se concretarán al menos otras 60 entregas en diferentes puntos de la provincia. Para las familias involucradas, cada una de esas llaves representa el final de una espera que, como en el caso de Mónica Ocampo, se extendió más de dos décadas.

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