Pablo Barros alertó sobre el aumento de la morosidad y las prácticas intimidatorias de cobradores en Santa
El contador público nacional analizó las causas del creciente endeudamiento de las familias santacruceñas, cuestionó la desregulación de las tasas de interés y llamó al Estado a intervenir. Brindó además recomendaciones para quienes no pueden afrontar sus compromisos.
El contador público nacional Pablo Barros advirtió sobre el fuerte incremento de la morosidad y el endeudamiento que registran las familias de Santa Cruz, en el marco de una entrevista concedida al programa Voces y Apuntes.
Según el profesional, el fenómeno responde a una combinación de factores: la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el alto costo del financiamiento y la proliferación de créditos de fácil acceso que terminan siendo impagables. Barros cuestionó especialmente la desregulación de las tasas de interés, que permite que algunos prestamistas apliquen porcentajes que, en la práctica, duplican o triplican el monto original de la deuda en pocos meses.
“Cuando la tasa queda liberada sin límites claros, el sistema deja de ser una herramienta de inclusión financiera y pasa a ser un mecanismo de extracción de recursos”, señaló el contador. En Santa Cruz, donde el empleo público y las paritarias petroleras son centrales, cualquier ajuste en los ingresos se siente de inmediato en la capacidad de pago de créditos personales, tarjetas y préstamos prendarios.
Barros también se refirió a las prácticas de cobro que, en algunos casos, cruzan la línea de la intimidación. Relató que hay deudores que reciben visitas reiteradas en el lugar de trabajo, llamados a cualquier hora y mensajes con tono amenazante. “Estas conductas no solo generan estrés sino que muchas veces violan normativas vigentes de protección al consumidor”, afirmó.
El profesional insistió en que el Estado provincial y los municipios deben asumir un rol más activo. “No se trata de condonar deudas, sino de regular el mercado crediticio, fijar topes razonables a las tasas y garantizar que los mecanismos de recupero respeten la dignidad de las personas”, explicó.
Para quienes ya están en dificultades, Barros dio una serie de recomendaciones concretas. En primer lugar, evitar tomar nuevos créditos para pagar los viejos, ya que eso suele agravar la situación. Sugirió renegociar directamente con la entidad acreedora antes de que la deuda pase a una financiera o a un estudio de cobranza, ya que en esa instancia los costos adicionales son mayores.
También recomendó documentar todo tipo de contacto intimidatorio (llamados, mensajes, visitas) y, si es necesario, realizar la denuncia ante Defensa del Consumidor o en la Justicia. “Tener un registro claro ayuda a demostrar que se está frente a un caso de acoso y no solo a un cobro legítimo”, indicó.
En la provincia, donde una parte importante de la economía depende de sueldos estatales y de la actividad hidrocarburífera, el contador advirtió que el aumento de la morosidad termina impactando también en el consumo local y en la actividad comercial de ciudades como Río Gallegos, Caleta Olivia y Pico Truncado.
Barros cerró la entrevista llamando a una mayor educación financiera desde las escuelas secundarias y a una política pública que ponga límites claros al endeudamiento compulsivo. “El endeudamiento excesivo no es solo un problema individual: cuando se masifica, se convierte en un problema social que el Estado no puede ignorar”, concluyó.