Zona Norte

Referente de la comunidad brasileña en Río Gallegos: “La que está en el medio es la gente. Que Dios nos ayude”

Un referente de los brasileños que viven en la capital santacruceña describió el impacto que genera la tensión entre Argentina y Brasil en las familias binacionales. La comunidad local siente preocupación por el futuro de sus vínculos y su economía cotidiana.

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Historias de barrios y comunidad
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Un referente de la comunidad brasileña residente en Río Gallegos expresó su preocupación por el efecto que la tensión bilateral entre Argentina y Brasil tiene sobre las familias y trabajadores que viven entre ambos países.

“La que está en el medio es la gente. Que Dios nos ayude”, dijo el vocero consultado por La Opinión Austral en una nota publicada el 2 de octubre de 2026.

La frase resume el sentimiento que atraviesa a un grupo que, según estimaciones locales, supera las 400 personas en la capital provincial. Muchos llegaron por trabajo en la construcción, el comercio o el sector petrolero de la cuenca del Golfo San Jorge y terminaron armando familias con santacruceños.

El referente detalló que las restricciones comerciales y las declaraciones políticas cruzadas de los últimos meses complicaron el envío de remesas, la importación de productos típicos y la posibilidad de viajar con frecuencia a sus provincias de origen en Brasil.

“Hay gente que tiene la mamá o el papá del otro lado de la frontera y ahora no sabe cómo va a hacer para visitarlos sin gastar el doble”, explicó. En Río Gallegos, la comunidad se nuclea principalmente en barrios del oeste y sur de la ciudad, donde funcionan pequeños comercios que venden productos brasileños.

Desde la perspectiva económica, el encarecimiento del dólar blue y las trabas aduaneras afectaron el poder adquisitivo de quienes dependen de actividades vinculadas al intercambio binacional. En comparación con el mismo período de 2025, los referentes estiman una caída de casi el 30 por ciento en el movimiento de sus pequeños negocios.

El entrevistado evitó dar nombres de funcionarios pero dejó en claro que tanto el gobierno nacional como el provincial deberían considerar el impacto humano de las medidas. “Acá no hay banderas, hay familias que se levantan todos los días para trabajar y pagar las boletas”, afirmó.

En paralelo, la comunidad mantiene actividades culturales como clases de portugués para niños y celebraciones de fechas patrias brasileñas. Sin embargo, este año varias de ellas se realizaron con menor concurrencia por el clima de incertidumbre.

El referente pidió que las autoridades de ambos países prioricen el diálogo y recordó que Santa Cruz comparte con Brasil no solo frontera comercial sino también lazos históricos a través de la inmigración.

“Nosotros vinimos a trabajar y a formar una vida. No queremos que la política nos ponga en el medio”, concluyó.

Desde la Gobernación de Santa Cruz no hubo declaraciones oficiales sobre el tema hasta el momento. En la zona norte, donde se concentra parte de la actividad económica vinculada a Brasil a través de puertos y exportaciones, el malestar se replica entre otros colectivos de inmigrantes.

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