Triunfo de Lula en Brasil: impacto en el comercio y empleo de Santa Cruz
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil abre interrogantes sobre el futuro de las exportaciones santacruceñas de petróleo, gas, lana y productos pesqueros, clave para miles de puestos de trabajo en la provincia.
El resultado de la segunda vuelta presidencial en Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva se impuso con el 51,75% de los votos frente al 48,25% del candidato Flávio Bolsonaro, según el escrutinio del 98,76% de las mesas, tendrá repercusiones directas en la economía de Santa Cruz.
Brasil es socio comercial estratégico para la Argentina y, por extensión, para la provincia. En 2026 las exportaciones santacruceñas hacia el mercado brasileño incluyen hidrocarburos, productos pesqueros y lana ovina, sectores que emplean a miles de trabajadores bajo convenios colectivos de la actividad petrolera, la pesca y la ganadería.
Según datos oficiales, el complejo petrolero del Golfo San Jorge exporta parte de su producción a refinerías brasileñas. Unos 4.200 trabajadores santacruceños dependen de la actividad upstream y downstream en la cuenca, regidos principalmente por el convenio colectivo de Trabajo Petrolero suscripto entre el Sindicato Petrolero y el sector empresario. Cualquier modificación en los flujos comerciales con Brasil podría afectar el nivel de actividad en los yacimientos de Las Heras, Caleta Olivia y Pico Truncado.
En el sector pesquero, Puerto Deseado y Puerto Santa Cruz envían merluza, langostino y otras especies a procesadores brasileños. La flota y las plantas emplean alrededor de 1.800 trabajadores bajo el convenio de la Federación de Trabajadores de la Alimentación. Una eventual recomposición o caída de las exportaciones se traduciría en menos turnos y posibles suspensiones.
La lana de la región también tiene a Brasil como destino relevante. Los productores ovinos de la zona norte y centro de Santa Cruz, que sostienen unos 3.500 puestos directos e indirectos, venden parte de su producción a la industria textil brasileña. El convenio que rige a los trabajadores rurales es el nacional de la actividad, con paritarias que se renegocian anualmente.
Lula, que gobernará por cuarta vez consecutiva, impulsa políticas de intervención estatal, reducción de la pobreza y mayor integración regional. Su victoria revierte el resultado de la primera vuelta del 4 de octubre pasado, donde Flávio Bolsonaro había sacado ventaja. Para Santa Cruz esto significa previsibilidad en las relaciones bilaterales, aunque con un Congreso brasileño de fuerte peso conservador que puede condicionar las negociaciones comerciales.
Desde los gremios petroleros consultados, se señala que un gobierno con énfasis en políticas sociales podría sostener o ampliar la demanda energética brasileña, lo que beneficiaría la producción de la cuenca del Golfo San Jorge. Las cámaras empresarias, por su parte, destacan la necesidad de que se mantengan o mejoren los acuerdos de preferencia arancelaria dentro del Mercosur para no perder competitividad frente a otros proveedores.
Los desafíos que enfrentó Lula en los próximos cuatro años –inflación, seguridad, desigualdad y relación con un Legislativo conservador– también fueron observados con atención en Santa Cruz. Cualquier cambio en el costo de vida brasileño o en las políticas de importación se lee localmente como variación en el volumen de barriles, toneladas de langostino o fardos de lana que se colocan en ese mercado.
Con 80 años, Lula da Silva inicia un nuevo mandato que consolidará o modificará el vínculo con la Argentina. Para la provincia, donde cada noticia económica se mide en empleos, el foco estuvo en si se mantienen los volúmenes de exportación: alrededor de 120 mil barriles diarios equivalentes que salen de la cuenca hacia distintos destinos, parte de ellos Brasil; 45 mil toneladas anuales de productos pesqueros y más de 8 mil toneladas de lana fina.
La polarización que mostró la elección brasileña también genera cautela. Tanto desde el sector gremial como empresarial se coincide en que la estabilidad de las relaciones bilaterales es fundamental para preservar los puestos de trabajo que dependen del comercio con el principal socio de la región.