Tubing abandonados de YPF generan daño ambiental en Santa Cruz sin control estatal
Caños y residuos extraídos de pozos petroleros de YPF permanecen tirados en el campo sin tratamiento ni remediación. La falta de fiscalización provincial permite que el impacto continúe sin que nadie asuma los costos de limpieza.
Caños conocidos como “tubing”, extraídos de pozos petroleros operados por YPF, se encuentran abandonados a la intemperie en distintos yacimientos de la provincia de Santa Cruz.
Según imágenes y denuncias publicadas por OPI Santa Cruz, los elementos metálicos, junto con otros residuos propios de la actividad hidrocarburífera, permanecen dispersos sin ningún tipo de contención ni plan de remediación visible. El hecho se repite en zonas de la cuenca del Golfo San Jorge donde la empresa tiene actividad.
La ausencia de controles efectivos por parte de los organismos provinciales encargados de fiscalizar la industria petrolera permite que estos desechos sigan sin tratamiento. Ni la Secretaría de Ambiente ni la Subsecretaría de Hidrocarburos han informado acciones concretas de inspección ni multas aplicadas por esta situación.
En la práctica, los tubing suelen contener restos de hidrocarburos, sales y otros fluidos de perforación. Cuando se los deja expuestos a la intemperie, los contaminantes pueden filtrarse al suelo y afectar napas freáticas. En Santa Cruz, donde el agua es un recurso escaso y estratégico, este tipo de abandono multiplica el riesgo.
Desde OPI Santa Cruz señalaron que “nadie repara ni paga” por el daño generado. La publicación, con fecha del 26 de agosto de 2026, muestra caños apilados de manera irregular y sin protección contra la corrosión ni el derrame.
Hasta el momento, YPF no ha emitido una respuesta pública sobre estos desechos específicos. Tampoco se conoce si existe un plan de retiro y disposición final de estos materiales en el marco de su plan de abandono de pozos maduros.
En la provincia, la remediación ambiental de sitios petroleros históricamente ha sido uno de los puntos más débiles de la relación entre el Estado y las operadoras. Fuentes del sector indican que los costos de limpieza suelen quedar postergados o diluidos en negociaciones por inversiones futuras.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de mayor fiscalización. Organismos como la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la propia Legislatura provincial tienen herramientas normativas, pero su aplicación efectiva sigue siendo limitada.
Mientras tanto, los tubing continúan a la vista en los campos, oxidándose y liberando contaminantes de manera lenta pero continua. El impacto no se circunscribe a un solo pozo: se replica en varias áreas de la cuenca donde la actividad es intensa.
Adaptado de OPI Santa Cruz.