Vecina de barrio Julieta Nueva Esperanza encaló su primera hornalla con gas natural
Romina, vecina del barrio Julieta Nueva Esperanza de Río Gallegos, pudo encender por primera vez su cocina después de casi diez años de espera. Destacó el acompañamiento del Estado provincial y la presencia del gobernador Claudio Vidal.
Romina, vecina del barrio Julieta Nueva Esperanza de Río Gallegos, encendió por primera vez la hornalla de su cocina con gas natural.
"Hasta que no vi los caños, no creía que el gas iba a llegar", dijo la mujer al recordar los casi diez años que su familia esperó la obra de extensión de la red.
La vecina compartió su emoción en el momento en que pudo usar el servicio por primera vez. Destacó el acompañamiento del Estado provincial durante todo el proceso y valoró la presencia del gobernador Claudio Vidal en el barrio.
"Es un cambio enorme para mi familia", expresó Romina según la crónica publicada por Voces y Apuntes. El barrio Julieta Nueva Esperanza es uno de los sectores de la capital santacruceña que durante años dependió de garrafas o de conexiones precarias.
La llegada del gas natural a este sector forma parte de un plan de ampliación de redes que el gobierno provincial viene impulsando en distintos barrios de Río Gallegos. En el caso de Julieta Nueva Esperanza, las obras permitieron conectar decenas de viviendas que hasta ahora no contaban con el servicio.
La mujer relató que la espera se hizo larga, pero que ver los caños instalados en la calle fue el momento en que realmente creyó que la obra se concretaría. "Recién ahí empecé a ilusionarme de verdad", completó.
Desde la Gobernación indicaron que el objetivo es seguir avanzando con estas obras en otros barrios de la ciudad y del interior para reducir la brecha en el acceso a servicios básicos. El gas natural representa para muchas familias una mejora en calidad de vida, costos y seguridad.
Romina cerró su relato agradeciendo el trabajo de las cuadrillas y el compromiso político que permitió terminar la obra. Para su familia, el encendido de esa primera hornalla marca el final de una década de incertidumbre y el comienzo de un servicio que considera esencial.