La consigna “Cristina Libre” divide al peronismo santacruceño y complica la unidad
La aparición de banderas y cánticos con la frase “Cristina Libre” en actos provinciales dinamita las chances de recomposición del peronismo en Santa Cruz. Fuentes de ambos sectores admiten que la grieta interna afecta la construcción de una alternativa de cara a 2027.
La imagen se repite en los últimos actos peronistas en Río Gallegos y en el interior: un piso de cemento, un techo de vidrio y, en el medio, la consigna “Cristina Libre” que aparece en banderas, remeras y cánticos. Lo que para un sector es lealtad pura, para el otro es dinamita electoral.
Según dirigentes consultados por este medio, la consigna empezó a ganar terreno después de la última visita de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a la provincia en 2024. Desde entonces, en cada movilización organizada por sectores más duros del kirchnerismo santacruceño, el reclamo por su “liberación” se volvió central y opaca cualquier intento de recomposición más amplia del peronismo local.
Un dirigente de la rama más dialoguista del PJ provincial, que pidió reserva de su nombre, reconoció que “cada vez que aparece esa bandera se nos cierra una puerta con sectores independientes y hasta con parte de nuestro propio electorado”. Del otro lado, un referente de La Cámpora Santa Cruz defendió la consigna: “No es una división, es una cuestión de justicia. Cristina es la líder que representa a los trabajadores y a los sectores populares de la cuenca”.
La tensión no es sólo simbólica. En Santa Cruz, donde la política se mide en empleo público, obras y convenios colectivos, cualquier fractura dentro del peronismo se traduce en menos capacidad de presión ante la Gobernación y ante los municipios. Actualmente el peronismo controla varios intendencias clave de la zona norte y de la cordillera, pero la falta de unidad provincial les resta fuerza en la Legislatura y en la negociación con el gobierno provincial. El impacto se siente también en los gremios. Tanto ADOSAC como ATE y los petroleros de base han visto cómo sus asambleas se tiñen de esta discusión. Un delegado petrolero de Las Heras explicó que “muchos compañeros que laburan en los yacimientos del Golfo San Jorge no entienden por qué en un acto por paritarias aparece ‘Cristina Libre’. Eso no les aumenta el salario ni les garantiza el puesto”.
La realidad económica de la provincia refuerza el argumento. Según datos del Ministerio de Economía provincial, el empleo público representa casi el 42% del total de puestos formales en Santa Cruz. Cada conflicto político que paralice la gestión se lee directamente como riesgo de atraso salarial o de postergación de obras. En Río Turbio, donde YCRT emplea a más de 1.200 trabajadores bajo convenio colectivo de trabajo del carbón, cualquier inestabilidad política se siente de inmediato en la boca de mina.
Desde el sector que impulsa la consigna responden que “la proscripción de Cristina es la proscripción de todo el peronismo”. Argumentan que sin su liderazgo no hay chances reales de volver al gobierno en 2027. Sin embargo, encuestas internas a las que accedió este medio muestran que, en los municipios del interior, la imagen de Cristina Fernández de Kirchner se mantiene alta entre los afiliados históricos pero cae entre los votantes independientes y entre los jóvenes que entraron al mercado laboral después de 2019.
La discusión ya llegó al Concejo Deliberante de Río Gallegos, donde ediles peronistas de diferentes líneas evitaron votar juntos un proyecto de declaración de apoyo a la ex mandataria. El bloque se partió en dos: 4 concejales acompañaron la iniciativa con la consigna “Cristina Libre”, mientras que otros 3 se abstuvieron argumentando que “no es el momento ni el instrumento”.
En la Legislatura provincial la situación es similar. El bloque peronista, que cuenta con 12 diputados, presenta fisuras visibles cada vez que se tratan temas que indirectamente refieren a la figura de Cristina. “Terminamos negociando con Vidal porque no llegamos con los nuestros”, admitió un legislador bajo condición de anonimato.
El desafío para los próximos meses es claro: el peronismo santacruceño debe decidir si la consigna “Cristina Libre” se convierte en su bandera central o si logra construir una propuesta más amplia que incluya a los sectores productivos de la cuenca, los trabajadores de las represas, los empleados de la pesca en Puerto Deseado y los ganaderos ovinos del interior. Hasta ahora, la grieta parece más profunda que los techos de vidrio bajo los que se reúnen.