La construcción en la Patagonia Sur cae tres veces más que el promedio nacional
El sector en Santa Cruz y Chubut registró una contracción mucho más pronunciada que el resto del país según datos del INDEC. En la cuenca del Golfo San Jorge, esto se traduce en cientos de puestos de trabajo menos y obras que se frenan.
La actividad de la construcción en la Patagonia Sur se derrumbó en los primeros siete meses de 2026 con una intensidad tres veces superior al promedio nacional, según los datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que publica el INDEC.
En Santa Cruz y el sur de Chubut, la caída acumulada supera el 35 por ciento interanual, mientras que el promedio nacional se ubicó en torno al 11,5 por ciento. La diferencia es clave para una región donde la construcción representa uno de los principales motores de empleo privado fuera del petróleo.
En la zona norte de Santa Cruz, que incluye Caleta Olivia, Pico Truncado y Las Heras, el impacto se siente con fuerza. Según estimaciones de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) delegación Comodoro Rivadavia, en la cuenca del Golfo San Jorge se perdieron alrededor de 850 puestos formales entre enero y julio de este año. Eso equivale a casi el 22 por ciento de la mano de obra registrada en el sector en la zona.
Los datos del ISAC muestran que el consumo de insumos básicos, como cemento, hierro y pinturas, cayó en proporciones similares. En Río Gallegos y Caleta Olivia, varias obras públicas licitadas en 2025 fueron suspendidas o renegociadas por falta de fondos provinciales. Un ejemplo es la ampliación del hospital de Caleta Olivia, que empleaba a 120 trabajadores bajo el convenio de la UOCRA y que se encuentra paralizada desde junio.
Desde el gremio, el secretario general de la UOCRA seccional Caleta Olivia, Julio Ramírez, señaló que “la desocupación en la construcción ya supera el 18 por ciento en la zona norte y crece cada mes”. Ramírez indicó que la mayoría de los trabajadores afectados están bajo el Convenio Colectivo 76/75 de la construcción, que rige las condiciones laborales en todo el país.
Por su parte, desde la Cámara de la Construcción reconocen la gravedad pero atribuyen parte de la caída a la finalización de grandes obras energéticas y a la demora en el pago de certificados de obra pública. “No es solo un problema local, pero en Santa Cruz se agrava por la dependencia del presupuesto provincial”, explicó el presidente de la entidad en Comodoro, Roberto Cáceres.
En Río Turbio y 28 de Noviembre, donde la construcción suele acompañar las obras de YCRT y las represas, la situación es similar. Fuentes del Ministerio de Economía provincial indicaron que el gasto en obra pública cayó un 42 por ciento en términos reales en lo que va del año. Eso se traduce directamente en menos empleos: cada millón de pesos que no se ejecuta en construcción equivale a entre 1,8 y 2,2 puestos de trabajo, según un estudio de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral.
La contracción también afecta a la cadena de valor. En Caleta Olivia, ferreterías y corralones reportan caídas de ventas de entre 25 y 40 por ciento. Varios proveedores locales ya redujeron personal o directamente cerraron sus puertas.
El panorama contrasta con lo ocurrido en 2024, cuando el sector había mostrado una leve recuperación gracias a las obras de infraestructura energética y vivienda. Hoy, sin embargo, la combinación de inflación alta, ajuste fiscal y menores regalías petroleras está golpeando con mayor dureza a la Patagonia Sur.
Desde el gobierno provincial señalaron que se están renegociando plazos con las empresas constructoras y que se priorizarán las obras que generen más empleo por peso invertido. Sin embargo, hasta el momento no se anunciaron nuevos llamados a licitación que compensen la caída.
Para los trabajadores, el impacto va más allá de los números. Muchos de los que perdieron su empleo en la construcción son jefes de familia que ahora buscan reinsertarse en el sector petrolero, que también atraviesa paritarias complicadas, o directamente migran hacia otras provincias.
El dato concreto es que, si la tendencia no se revierte en los próximos meses, la construcción en la zona norte de Santa Cruz cerrará 2026 con una de las peores performances de los últimos diez años.