Calafate y Cordillera

Valentina Bonfanti, la judoca sorda que se coronó campeona del mundo con implante coclear

La deportista argentina superó la pérdida auditiva profunda y se alzó con el título mundial de judo en la categoría sub 21. Su historia inspira a familias de Santa Cruz que transitan procesos de implantes cocleares.

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La judoca Valentina Bonfanti se consagró campeona del mundo en la categoría sub 21 del Campeonato Mundial de Judo Juvenil 2026. La argentina, que nació con sordera profunda, compite gracias a un implante coclear que le permitió desarrollar su carrera deportiva a alto nivel.

Bonfanti, de 19 años, se impuso en la final ante una rival japonesa por ippon en menos de dos minutos. El título obtenido el 25 de septiembre pasado en la ciudad de Sarajevo marca un hito para el judo argentino y también para las personas con discapacidad auditiva que practican deporte de elite.

La deportista comenzó a practicar judo a los seis años en un club de Buenos Aires. A los dos años le detectaron una hipoacusia severa que evolucionó a sordera profunda. A los siete años recibió su primer implante coclear, tecnología que le permitió acceder al sonido y al lenguaje oral.

Su recorrido no fue sencillo. Tuvo que aprender a interpretar las vibraciones del tatami, los silbatos de los árbitros y las instrucciones de sus entrenadores a través de una combinación de implante, lectura labial y lenguaje de señas. A pesar de estas barreras, Bonfanti se consolidó rápidamente en las selecciones juveniles argentinas.

En Santa Cruz, donde el acceso a tecnologías de rehabilitación auditiva es limitado por la distancia y los costos, la historia de Bonfanti resuena con fuerza. En El Calafate y Río Turbio varias familias siguen de cerca los avances en implantes cocleares y programas de inclusión deportiva para chicos con discapacidad auditiva.

"Ver que una chica sorda puede llegar a ser campeona mundial abre un mundo de posibilidades", contó a este medio la mamá de un niño de 28 de Noviembre que está en lista de espera para un implante bilateral. En la cordillera santacruceña, el frío extremo y la lejanía complican el seguimiento médico y la rehabilitación auditiva post implante.

Bonfanti entrena seis días por semana y combina la alta competencia con sus estudios secundarios. Su caso también puso en evidencia la necesidad de adaptar los protocolos de competición para deportistas con implantes cocleares, ya que los detectores de metal de los torneos internacionales a veces generan alertas por el imán interno del dispositivo.

La Federación Argentina de Judo acompañó el proceso de la atleta con capacitaciones específicas para sus entrenadores. El año pasado, la entidad incorporó a un intérprete de lengua de señas en las concentraciones nacionales, medida que facilitó la integración de varios judocas con discapacidad auditiva.

En la provincia, el Ministerio de Deportes y la Secretaría de Salud vienen trabajando en convenios con centros especializados de Buenos Aires para agilizar derivaciones de niños que requieren implantes cocleares. Sin embargo, los tiempos de espera siguen siendo largos y el seguimiento postquirúrgico muchas veces recae exclusivamente en las familias.

Bonfanti ya piensa en el ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028. Su objetivo es clasificar a la máxima cita y seguir demostrando que la discapacidad no es sinónimo de límite. Mientras tanto, su historia circula en grupos de WhatsApp de padres de El Chaltén, Perito Moreno y Los Antiguos, donde se comparte información sobre rehabilitación auditiva y deporte adaptado.

El avance tecnológico de los implantes cocleares de última generación permite hoy una mejor percepción del sonido en entornos ruidosos como un dojo lleno de competidores. Bonfanti utiliza un modelo que se conecta de forma inalámbrica con el celular y con dispositivos especiales para captar mejor las indicaciones del entrenador.

Su caso trasciende el deporte. En la cordillera santacruceña, donde el aislamiento geográfico dificulta el acceso a terapias especializadas, la visibilidad de deportistas como Valentina Bonfanti se convierte en una herramienta de empoderamiento para toda la comunidad sorda e hipoacúsica.

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